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14 de diciembre de 2010

Gracias Nano

Los recuerdos suelen
contarte mentiras.
Se amoldan al viento,
amañan la historia;
por aquí se encogen,
por allá se estiran,
se tiñen de gloria,
se bañan en lodo,
se endulzan, se amargan
a nuestro acomodo,
según nos convenga;
porque antes que nada
y a pesar de todo
hay que sobrevivir.

Recuerdos que volaron lejos
o que los armarios encierran;
cuando está por cambiar el tiempo,
como las heridas de guerra,
vuelven a dolernos de nuevo.

Los recuerdos tienen
un perfume frágil
que les acompaña
por toda la vida
y tatuado a fuego
llevan en la frente
un día cualquiera,
un nombre corriente
con el que caminan
con paso doliente,
arriba y abajo,
húmedas aceras
canturreando siempre
la misma canción.

Y por más que tiempos felices
saquen a pasear de la mano,
los recuerdos suelen ser tristes
hijos, como son, del pasado,
de aquello que fue y ya no existe.

Pero los recuerdos
desnudos de adornos,
limpios de nostalgias,
cuando solo queda
la memoria pura,
el olor sin rostro,
el color sin nombre,
sin encarnadura,
son el esqueleto
sobre el que construimos
todo lo que somos,
aquello que fuimos
y lo que quisimos
y no pudo ser.

Después, inflexible, el olvido
irá carcomiendo la historia;
y aquellos que nos han querido
restaurarán nuestra memoria
a su gusto y a su medida
con recuerdos
de sus vidas.

27 de septiembre de 2010

Cartas al Rey de la Cabina

Querido Rey de la Cabina:

¿por qué llamamos amor al amor?
con lo que cuesta, con lo que duele,
con lo que tarda, con lo que arde,
con lo que falta, con lo que quema,
con lo que ausencia, con lo que tiene,
con lo que viene, con lo que ahueca,
con lo que silencia, con lo que canta,
con lo que arrulla, con lo que leche,
con lo que vibra, con lo que abraza,
con lo que olvida, con lo que vida,
con lo que pajarito, pajarito,
caracolito tan poco mío y de nadie.

Yo, que nunca te tendré.
Y aunque no te lleguen mis correos
te escribo,
y aunque no sepa si los lees,
te escribo.

Te escribía.

Ciega de ausencia de no verte,
ciega al resto de tu hueco en el mundo.
Harta de abrazar calaveras de tu presencia
siento el aire que alimenta mis pulmones,
respiro al imaginar que volvería a tenerte
enfrente mío, doblando tu ropa y los jazmines,
apoyando los azahares de tu frente.

Aunque falten siglos para tanto verano,
y hoy sólo tenga para ofrecerte
un otoño lleno de hojas que se retiran
regalando su turno a lo inventado.

Quiero regresar
sólo para lo imprevisto,
para lo que deba nacer de tus manos y las mías.
Para nada que ya haya sido escrito o dibujado.
Ni en tu alma, ni en la mía.

Paloma




Luis María Pescetti

26 de agosto de 2010

1964

Ya no es mágico el mundo. Te han dejado.

Ya no compartirás la clara luna

ni los lentos jardines. Ya no hay una

luna que no sea espejo del pasado,



cristal de soledad, sol de agonías.

Adiós las mutuas manos y las sienes

que acercaba el amor. Hoy sólo tienes

la fiel memoria y los desiertos días.



Nadie pierde (repites vanamente)

sino lo que no tiene y no ha tenido

nunca, pero no basta ser valiente



para aprender el arte del olvido.

Un símbolo, una rosa, te desgarra

y te puede matar una guitarra.
 
Jorge Luis Borges
(El garca talentoso que le dicen)

10 de agosto de 2010

Instrucciones

Para recuperar una mujer

hay que estar dispuesto a todo.

A todo

menos

ella.

Porque ella es todo lo que uno no tiene.

Es decir:

uno tiene el mundo pero

la realidad es:

ella de un lado

y uno y todo lo demás

del otro.

Y hay que estar dispuesto a disponer de todo

para que ella disponga,

se sirva, se abra,

se ponga y se deje.



Para recuperar una mujer

hay que estar dispuesto a hacer

un embudo

y meter toda la vida en él

para que vaya y caiga

sobre ella;

hay que encender

un ventilador

en el sentido de todas las palabras

y hacerlo soplar

sobre ella;

hay que meterse, finalmente,

en una picadora de carne

y hacer con ella empanaditas

que ella pueda

comer sin esfuerzo;

hay que disolverse y llover

sobre ella

y todo es poco

y no duele

que duela.



Para recuperar una mujer

hay que entrarle por todas partes:

ser la basurita en su ojo,

el ruido que no la deje dormir,

un resto de amor pegado

a su contestador

como

un residuo entre dientes

para su eterno forcejeo;

una piedrita en el zapato,

una gota de sangre en el borde

de su cama

y de su olvido.

Para recuperar una mujer

todo es poco

porque primero

hay que haberla perdido.

Juan Sasturain
(Nota: Ojálá que el Barba nunca deje de sorprenderme)

28 de julio de 2010


Así podrá descansar mi pena
hasta la próxima vez.




Garantizo abrazos, pero no regalos.

15 de julio de 2010

23 de junio de 2010

Cancionero y romancero de ausencias

No te asomes
a la ventana,
que no hay nada en esta casa.

Asómate a mi alma.

No te asomes
al cementerio,
que no hay nada entre estos huesos.

Asómate a mi cuerpo.

Miguel Hernández

21 de marzo de 2010

Compañeros



No aceptes lo habitual como cosa natural. Porque en tiempos de desorden,de confusión organizada,de humanidad deshumanizada,nada debe parecer natural.Nada debe parecer imposible de cambiar
Bertolt Bretch

19 de enero de 2010

Segismundo

"¿No habremos de buscar ya en el niño las primeras huellas de la actividad poética? La ocupación favorita y más intensa del niño es el juego. Acaso sea lícito afirmar que todo niño que juega se conduce como un poeta, creándose un mundo propio, o, más exactamente, situando las cosas de su mundo en un orden nuevo, grato para él. Sería injusto en este caso pensar que no toma en serio ese mundo: por el contrario, toma muy en serio su juego y dedica en él grandes afectos. La antítesis del juego no es gravedad, sino la realidad. El niño distingue muy bien la realidad del mundo y su juego, a pesar de la carga de afecto con que lo satura, y gusta de apoyar los objetos y circunstancias que imagina en objetos tangibles y visibles del mundo real. Este apoyo es lo que aún diferencia el «jugar» infantil del «fantasear». "

Sigmund Freud - Los sueños Diurnos

http://www4.loscuentos.net/cuentos/link/371/371649/

2 de enero de 2010

Bondades

Siempre me sorprendió la sorda y muda pelea por la Bondad.
La derecha usufructúa esa cualidad, obviamente para hacer Buenos negocios, para perpetuar lo establecido. La Bondad para ellos, es quedarse quietos, es no violentar, no crispar, es ceder algo para limpiar conciencias. La Bondad es sentirse superiores.
La izquierda, increíblemente, es la verdadera dueña de la Bondad. El Bien común existe en todos sus postulados, hasta en el anarquismo, que aconseja el cuidado del individualismo como garante del librepensamiento. Pero sacarle al que más tiene para redistribuirlo entre los desposeídos, bregar por una justicia más justa, dar educación con generosidad para que ello redunde en Bien común, cuestionarlo todo para que las cosas no enmohezcan y se pudran, es decir, para que sigan circulando, son todos atributos Bondadosos de los cuales la izquierda en general, no anda haciendo alharaca. La derecha sí: toda la publicidad de productos, todos los mensajes de la Iglesia que nos viven enrostrando la Bondad enorme que prodigan. Se generan los problemas y luego ellos mismos propagandizan las soluciones.
La izquierda tiene pudor con mostrarse bondadosa. Pero entabla una pelea invisible con sus contendientes ideológicos, si estandarte, sabiendo que la pelea es dura y el otro, que lleva la clara consigna, tiene la ventaja.
Obviamente, ambas caracterizaciones son generalidades. Conocemos muchos pseudo-zurdos de mala calaña, y y derechosos, conservadores o burguesones que nos conmueven. Pero una cosa son de a uno y otra de a muchos.
Yo sigo preguntándome por la Bondad. Y sigo preguntándome, estando más en la vereda izquierda: ¿soy bueno?, ¿soy de izquierda?, ¿trabajo para el Bien común?
Preguntas típicas de un culposo. Que es otra de las características de la izquierda.
La culpa.
Un invento de las religiones, que siempre son conservadoras y trabajan con el miedo. Y del miedo sale la culpa. Y la falta de libertad.
Los de derecha pueden ser Buenos de a uno, hasta que les aparece el miedo. Y un burgués con miedo...
Pero los de izquierda siempre andan con culpa, que es como la Responsabilidad pero exagerada.
Un burgués de izquierda con miedo puede ser un fascista culposo. Vuelvo a la silenciosa guerra por ser los dueños de la Bondad. ¿Qué tiene de maravillosa la Bondad si nacemos desprovistos de ella?
Nos arrojan al mundo como criaturas de un egoísmo apabullante, y la Cultura trata de bajarnos de un ondazo a fuerza de represiones. Adquirimos así una Bondad como rasgo de supervivencia y andamos sonriendo para caer bien. La publicidad se basa en la sonrisa, y la publicidad miente.
Yo sólo creo en una cosa que escuché una vez: ése es de Buena madera. Y mucho más creo en otra: que tu madre te dio Buena Leche. En todo sentido. Desde la teta, desde el regazo, desde la cuna, y en una de ésas te puede durar de agujero a agujero. Y esa madres de Buena leche ha sido generosa en todo sentido.
Y una Madre así no es de derecha, y tiene y da sólo Buena Leche.

Miguel Rep
Sueños Compartidos

16 de junio de 2009

Buey solo bien se lame

-Al fin solos- dijo el buey. Y empezó a lamerse. Se lamía con fruición, con delectación, con beatitud, con ímpetu y con esmero. Se lamía perseverantemente, asiduamente. Se lamió tanto la testuz que se quedó sin guampas, se lamió tanto la cerviz que se quedó sin cuello, se lamió tanto los pies que se quedó sin pezuñas, se lamió tanto el lomo que se quedó sin lomo. Ahora cuando los chicos del barrio lo ven pasar le gritan corriendo a su alrededor:
-¡Lengua larga! ¡Lengua larga"

Isidoro Blaisten

6 de junio de 2009


Nota de tapa
Palestina. la canción de Handala Por: Hugo Montero


Esta es la historia de Handala, un personaje que saltó de la viñeta para convertirse en bandera de lucha del pueblo palestino. De la denuncia valiente a la crítica feroz, del homenaje a los mártires a la incitación a la revuelta, Handala se multiplica hasta hoy por los muros de Gaza y Cisjordania. En tiempos de masacre y resistencia, una mirada a la leyenda de una caricatura que se transformó en guía luminoso y en el peor de los enemigos para el ejército israelí.
1. Handala no nos mira. Es más, nos da la espalda. Y es indudable que en ese gesto mínimo, multiplicado por mil en cada una de las viñetas que lo cuentan como testigo o protagonista, respira una mueca de reproche. Algo en su frágil estampa resulta inquietante. Handala observa la escena como nosotros, en silencio. Sus manos aparecen cruzadas a la espalda, como si esperara algo. No nos ignora, incluso parece esperar algo de nosotros, los lectores. Eso es: Handala espera. Ese pibe de diez años, descalzo, vestido con ropas remendadas y cabellos erizados, espera.
¿Qué espera Handala de nosotros? ¿Por qué su obstinada presencia nos inquieta? ¿Quién es este pibe, un habitante más de un campo de refugiados palestinos, que nos da la espalda y nos interroga con su filoso silencio? ¿Por qué no se vuelve y nos mira y nos habla del exilio, de la traición, del olvido, de las masacres, de la historia del pueblo que merodea su universo en blanco y negro? Quizá porque su mudez es, también, una voz. La silenciosa voz de los oprimidos, la voz de los palestinos que debieron transitar la senda del exilio y que desde entonces siguen penando por una tierra arrebatada, siguen luchando por la desgarrada ilusión de una patria liberada, siguen respirando el sueño de un destino donde su voz, por fin, recupere los ecos perdidos en la montaña y el desierto.
Handala nació un 13 de julio de 1969, encerrado en una viñeta, en la contratapa del diario kuwaití Al-Siyyasa, del lápiz de quien se convertiría, a partir de la impronta de sus caricaturas políticas, en el artista más popular del mundo árabe. Naji al-Ali era su nombre. “Handala nació con diez años, y siempre tendrá diez años. Esa es la edad que yo tenía cuando dejé mi país. Handala solo crecerá cuando retorne a Palestina. Las reglas de la naturaleza no se cumplen con él. Es una excepción, y las cosas sólo serán naturales cuando retorne a su tierra. Este niño es una representación simbólica de mí mismo y de todos los que viven y sufren la misma situación. Se lo ofrecí a los lectores, y lo llamé Handala, como símbolo de la amargura. En un principio lo presenté como un niño palestino, y con el desarrollo de su conciencia adquirió una perspectiva patriótica y humana”, dijo. En el nombre de Handala se vislumbra otro símbolo: al-handal es una hierba común y silvestre en Oriente Medio, reconocida por el sabor amargo de su fruto, pero también porque sus fuertes raíces le permiten volver a brotar una y otra vez en mitad del desierto.
“En el Golfo alumbré este niño, y se lo ofrecí a la gente. Quise dibujarlo inquietante, incluso feo; con el pelo erizado, porque los erizos utilizan su pelo como un arma... Este niño, como pueden ver, no es ni guapo, ni mimado ni está bien alimentado. Va descalzo como muchos niños en los campos de refugiados. En realidad es feo y ninguna mujer querría tener un hijo como él. Sin embargo, quienes llegan a conocer a Handala, como descubrí más tarde, lo adoptan porque es sensible, honesto, charlatán y un buscavidas. Es un icono que se queda mirándome mientras duermo”, explicaba el dibujante...
(La nota completa en la edición gráfica de Sudestada nº76 - marzo 2009)

9 de mayo de 2009

Lovesong

However far away I will always love you
However long I stay I will always love you
Whatever words I say I will always love you
I will always love you