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28 de diciembre de 2009

¿Dogmática yo?

Los días festivos que nos ha legado la tradición católica llegaron con el afortunado asueto laboral, producto de trabajar en un gran lugar.
Estos días sin trabajo han devenido en una gran cantidad de energía acumulada, sólo canalizada en el mate y la visita a una multinacional para pedir un presupuesto de mesadas.
Este panorama explica un inesperado insomnio que he decidido invertir escribiendo esto, que no es ni más ni menos que una explicación de que tengo insomnio.
Tras varios meses de trabajar bajo mucha presión, pero con una sonrisa que haría temblar a cualquier cara con bótox, estos días libres han venido a recordarme cuan maravilloso es tener tiempo libre y no preocuparse por la imprenta, los cardiólogos y la noble madre que los parió.
Este tiempo repartido entre reflexión, historietas y series yanquis trajo consigo al bichito de la duda e instaló en mi las ganas de mandar a todo el mundo a freir churros (o a la puta que los parió, si se me permite).
Las ganas de dormir le juegan una mala pasada a mi culpa pequeño burguesa, que ya no quiere realizarse en el trabajo, sino realizar el ritual de la siesta a la tardecita. Y este súbito deseo de escribir le empezó a serruchar el piso a mi sociólogo futuro.
Los festivos días siguientes, seguirán confundiendo mis planes y mis ganas. Pero pronostico calma para enero, momento en que dejaré de tener tiempo de más, y en el que mi culo-inquieta almita golpeará a mis más fervientemente burgueses deseos de ser una intelectual de sillón y pipa.

29 de octubre de 2009

Reflexión del día

No poder escribir es como estar constipado.
El Activia mental está en vías de aparecer en el mercado.

26 de octubre de 2009

19.01
Sigo en el trabajo
Sigo histérica
El msn abierto, no hay amigos en la mira.
Dada la misteriosa fuga de mi jefe tengo trabajo, pero no puedo resolverlo.
Por lo tanto me aburro.
Mi mamá está en mi casa con mi tía. Qué envidia, pienso y masco chicle.
No sé no hacer nada. Escuchar la radio no es suficiente.
Si hiciera abdominales en la oficina ¿Alguien lo notaría?
Mis jefes me odian. Qué bueno, porque yo los odio a ellos.
Cerraría el msn. Pienso. Ese pensamiento es desplazado por otro, a saber: Qué pensativa estoy.
Me pregunto ¿Habré usado bien la expresión: "a saber"?
No cierro el msn. Pero sigo escribiendo.
Una voz por acá atrás me pregunta a quién le escribo. Yo saco un palo mental y le pego. Los servicios de inteligencia están hasta en el super yo. No hagas preguntas raras, me digo.
19.06.
Pasaron cinco minutos. Exactamente cinco minutos.
No cambió nada desde el primer renglón hasta acá.
¿Qué habrá pasado en otras partes en cinco minutos?
Manuel se tira un pedo cuando le da un beso a su nueva novia. Ella resuelve no volver a llamarlo.
Mónica atiende el teléfono y le cortan.
Adriana llega a la casa y saca a pasear al perra.
Hache se tropieza cuando baja del colectivo.
Importante empresario es victima de un asalto, y lo documenta en el mapa de la inseguridad.
Marcela Morelo se rasca la cabeza y se da cuenta de que está robando hace años.
Yo miro el reloj de nuevo. 19.09. Pucha, falta mucho. Pienso.